La pandemia nos enseñó a desaprender

Sin duda estamos viviendo un momento histórico dentro de nuestras vidas, el ya tan sonado comentario de que la pandemia nos ha traído cambios que hemos tenido que adoptar, nuevas maneras de trabajar y comunicarnos, hoy estamos en un momento que apunta un poco hacia el retorno a los eventos presenciales con ciertas restricciones, en este sentido hay cosas que anhelamos fuertemente, un ejemplo es aquella emoción de los viajes, de los conciertos y los eventos sociales donde podías salir y conocer nueva gente, el comportamiento digital por más que trate de emular estas interacciones sociales no logra dar el ancho para hacernos sentir cómodos ante un mundo que se conecta a través de lo digital pero que no logra realmente conectar las emociones humanas y es que el proceso de algo como un festejo implica rituales que aún tomarán muchos años emular, pongamos por ejemplo que asistes a una fiesta, antes de marzo del año pasado, las cosas comenzaban por librar la apatía de quedarte en tu casa viendo netflix, una vez vencida esa batalla y si tu situación fuese buscar pareja, el ritual comienza desde la vestimenta, el perfume que vas a usar, el maquillaje que te vas a poner y un montón de etcéteras, una vez en la convivencia existen códigos que algunas ciencias de que todavía están a medio camino de ser comprobables como la comunicación corporal influían para denotar seguridad, alegría, júbilo, o incluso algunos más entre miradas y sonrisas un tipo de coqueteo, toda esa comunicación no verbal no funciona igual para todos pero si que es un código que se lee y que está configurado distinto por culturas y regiones que los hacen únicos, imagina de qué manera actúan estos códigos que se convierten en “triggers” para saber si existe la posibilidad de entablar una conversación con alguien, o al revés, cómo es que podíamos percibir si le caíamos mal a alguien por la pura manera de pararse frente a nosotros.

Hoy se habla de un trabajo híbrido, como siguiente paso para todos nosotros los llamados godinez quienes solíamos distinguir el pasar del tiempo a través de tormentosos e insufribles viajes a la oficina, juntas al por mayor, donde el hecho de estar sentados ahí nos hacía perdonarnos el infortunio de no ser productivos, al fin la culpa era del que anda haciendo reuniones, también por pláticas de pasillos, del chisme como función estabilizador de la salud mental de todos los trabajadores en las oficinas, pues aquellas decisiones de dirección general que causaban inconformidad o inseguridad sobre algunos encontraban espacio en ese discurso a escondidas, todo en una estructura social tiene una función.

Entendiendo esta dinámica es importante recalcar que el esfuerzo tecnológico, muchas veces liderado por tecnólogos, y entusiastas de la programación y TI no poseen tantas habilidades para leer los comportamientos de las personas y emularlos en un espacio digital, mientras en las primeras etapas de la pandemia estábamos obligados al distanciamiento, hoy estas nuevas tecnologías que propician el trabajo remoto tienen que hacer una fuerte adecuación a esos códigos, rituales y comunicación humana así entendemos también la gran oportunidad para los empresarios y estrategas de empresas que entendieron pronto que lo de hoy no es implementar un bot automatizado sino un servicio más humano que haga conexión entre personas, es por eso que podemos declarar que ahora el servicio de lujo es aquel que da esa conexión humana, un seguimiento, no solo de ventas sino para dar los mejores consejos sobre tu situación financiera por ejemplo o sobre la ropa que vas a utilizar para esa cita que ahora conseguiste, ya no en una fiesta, sino en una plataforma de ligue como tinder.

Por otro lado el proceso de desaprendizaje es interesante, los cambios también traen adaptaciones que vienen desde el estoicismo, corriente filosófica que después da paso a la terapia conductiva y que tiene como base decir que el mundo no es bueno ni malo sino que ante un suceso X los humanos interpretamos esa situación y mientras algunos pueden darle valores positivos otros pueden almacenarlo y recordarlo como un evento traumático y de ahí que el comportamiento se modifique (…), ante esto entonces el desaprender tiene un valor curativo. Volviendo a la pandemia hay actividades que hemos comenzado algunos y este tiene que ver con nuestros rituales ahora en casa, no hay una manera distinta de salir de la pandemia o FIT o FAT, y es que muchos cambiaron sus rutinas a integrar ejercicios físicos y otros a darse más amor a través de los alimentos y el azúcar, comportamientos también esperados en una crisis, para aquellos que van por el fitness un desaprendizaje afecta a la industria de los gimnasios, no hablemos desde mi postura de hombre que pudiera resultar egoísta y sobre todo entendiendo que esos gimnasios están ahí con el fin positivo de salud física pero que se convierte en un escaparate de selfies, de levantamiento de pesos imposibles en ejercicios mal hechos, el ambiente de selva del gym del macho más grande es inconveniente sobre todo para las mujeres, que no encuentran mucho valor en que un tipo las esté observando todo el tiempo o que se acerquen a darle consejos que ella nunca pidió sobre cómo hacer cierto tipo de ejercicio, el desaprendizaje consiste en quitar del escenario el gimnasio como un lugar obligado para tener buena condición física, ser una biomáquina salubre del cardio o adquirir un cuerpo admirable, mucho de ese efecto tiene culpa las tecnologías pues las rutinas en línea a causa de pandemia tuvieron un crecimiento exponencial.

Aclaro que esta nueva posibilidad aún no emula esa conexión humana, o lo pongo en cuestión ¿Es necesaria una conexión humana, cuando esta se siente como un acoso?, si bien la posibilidad de que los gimnasios desaparezcan parece remoto, si existe la posibilidad de que esas rutinas en línea se lleven buena parte del mercado y será peor aún si esa tecnología resuelve el compañerismo que es tan importante al emprender un reto de transformación física y este es solo un ejemplo de una industria y de un comportamiento humano, lo que intento con este artículo es hacerte entender que todo este proceso de aprendizaje y desaprendizaje no ha terminado y está adquiriendo nuevas dimensiones, la pregunta es ¿Cómo afectará a tu negocio en este nuevo regreso a lo semipresencial?.

Óscar López.

Experto en tecnología e innovación.